La mayoría de las cajas de plumas cuentan con su contenido original y algunas conservan el precintado de fábrica. Resulta difícil determinar la cantidad de plumas, ya que contarlas llevaría días de trabajo, pero se estima que hay alrededor de cien mil piezas. Proceden de diferentes países, en su mayoría de los grandes productores europeos, como Inglaterra, Francia, Alemania, España e Italia; en una escala menor, de República Checa, Hungría, Suecia, Austria y Polonia. Las de América proceden de Estados Unidos, Argentina y Brasil.
Las plumas metálicas de inmersión alcanzaron una gran popularidad, desplazando a las plumas de ave. Para principios del siglo XX, estas láminas de acero estampadas se producían en los principales países de Europa, además, las empresas británicas de consumada experiencia, instalaron fábricas en Estados Unidos, como la firma Esterbrook que distribuyó sus productos en todo el mundo. En Sudamérica se manufacturaron solo en Argentina y en Brasil, y de manera tardía ya que el bolígrafo amenazaba con desplazar a estos instrumentos de escritura.
Las plumas sueltas son las que le otorgan a la colección su verdadera variedad, con modelos que se diferencian, no solo por la marca o la forma, sino por el acabado, que puede ser de acero natural, bronceado, empavonado de color azul, e incluso, con baños de níquel, cromo, dorados o en oro.
Para muchos coleccionistas cualquier irregularidad en la impresión puede ser motivo para considerar a esa pluma como diferente. En la colección, estas piezas se encuentran separadas en un grupo especial, las que fueron mal estampadas o tienen algún defecto de fabricación.
En el repertorio de plumas hay muchas cajas con su contenido incompleto y solo algunas de ellas conservan los precintos originales.
Las plumas metálicas fueron empleadas en distintas especialidades y se diseñaron para ser utilizadas por estudiantes, oficinistas, calígrafos, dibujantes técnicos y artísticos y diseñadores gráficos. Estos últimos contaron con modelos conocidos como plumas para carteles. No fueron olvidados los músicos para quienes se fabricaron plumas especiales para trazar pentagramas.
A lo largo de más de un siglo se fabricaron plumas, no solo para caligrafía y dibujo, también para otras actividades; se produjeron cortantes y raspadores de tinta, entre los que se encuentra una pieza con punta de diamante que se utilizaba para raspar papeles blancos que, previamente, se cubrían con una capa de negro, la que al ser incidida dejaba a la vista un dibujo de líneas blancas, un recurso muy utilizado en publicidad durante la primera mitad del siglo XX. Algunas de estas plumas fueron utilizadas para la vacunación de personas en Francia y otros países de Europa. Las variantes son inabarcables, solamente en el catálogo de Perry & Co. figuran más de trescientos modelos distintos.
A. Sommerville & Co. Birmingham, Inglaterra
British Pens Ltd. Inglaterra
C. Brandauer & Co. Birmingham, Inglaterra
D. Leonardt & Co. Birmingham, Inglaterra
George W. Hughes. Birmingham, Inglaterra
Hinks, Wells & Co. Birmingham, Inglaterra
J. A. Kennett. Londres, Inglaterra
Joseph Gillott & Sons. Birmingham, Inglaterra
Macniven & Cameron Ltd. Edimburgo, Escocia
Perry & Co. Ltd. Birmingham, Inglaterra
William Mitchell. Inglaterra
Brause & Co. Iserlohn, Alemania
F. Soennecken, Bonn, Alemania
Baignol & Farjon. París, Francia
Conté. París, Francia
J. B. Mallat. París, Francia
Boira. Barcelona, España
Cervantinas. España
C. Howard Hunt Pen Co. Estados Unidos
R. Esterbrook & Co. Estados Unidos
Speedball. Estados Unidos
Turner & Harrison. Filadelfia, Estados Unidos
Mario Locati. Italia
E. C. & F (Ing. E. Cattane & Figli). Italia
MASSAG. Mathias Salcher & Söhne. República Checa
Plumas de Acero. Argentina
Kendall. Argentina